Cómo elegir un grupo de empresarios o mastermind
¿Cuáles son los mejores masterminds para empresarios?
No hay un mejor grupo de empresarios en general: el mejor es el que junta gente que juega tu mismo juego y crece más rápido que vos. Lo escribo como dueño de negocio, así que lo aclaro de entrada: fundé Scale Mastermind, donde acompaño a emprendedores, y soy miembro de EO. Por eso esto no es un ranking de marcas. Es una guía para que armes el tuyo. Un ranking te da nombres; los nombres cambian según tu ciudad, tu rubro y tu facturación. Los criterios no. Antes de pagar, mirá seis cosas: tu etapa, quién se sienta en la mesa, el formato, cómo se entra, qué pasa entre encuentros y si el precio es coherente con la propuesta.
En resumen
- No existe el “mejor” mastermind: existe el que encaja con tu etapa y con el juego que estás jugando.
- Elegí la mesa por el growth rate de los que se sientan, no por su tamaño.
- El formato cambia el resultado: un bloque presencial rinde distinto que las mismas horas repartidas en Zoom.
- Que el precio cuente la misma historia que la propuesta. Un grupo premium con descuento permanente cuenta otra.
Criterio 1: ¿estás validando o escalando?
Primero ubicá tu etapa, porque un grupo sirve distinto según dónde estés. Si estás validando, todavía buscás un modelo que funcione, y necesitás una mesa que te ayude a conseguir clientes y a no morir en el intento. Si estás escalando, ya tenés algo que anda y querés que ande más grande, y necesitás gente que ya pasó por el cuello de botella que tenés adelante.
El mismo grupo que a uno le cambia el año, a otro le queda enorme o chico. No es bueno ni malo: está en otra etapa. Preguntate en qué etapa está la mayoría de la sala, no solo el que la organiza. Si entrás validando a una mesa de gente que ya escala, vas a escuchar problemas que todavía no tenés. Y al revés, también.
Criterio 2: ¿a quién vas a mirar en la mesa?
Elegí la mesa por quién crece más rápido, no por quién es más grande. Copiar al líder de tu mercado es copiar el efecto de su marca, no su mecanismo, lo conté hace poco. Cuando alguien es grande, el mercado le perdona casi todo. Su posicionamiento ya hizo el trabajo pesado y cualquier táctica parece funcionar.
En una empresa donde trabajé cambiamos el benchmark. Dejamos de mirar a los más grandes y empezamos a mirar a los que tenían el growth rate más alto, gente que estaba arrancando y crecía rápido. Ahí lo que funciona, funciona porque funciona: no hay una marca previa que explique el resultado. Llevalo a la mesa que estás por elegir. No preguntes solo quién es el más conocido. Preguntá quién está creciendo más rápido ahora. Esa es la persona a la que te conviene sentarte al lado.
Criterio 3: ¿presencial u online?
El formato cambia el resultado, aunque las horas sean las mismas. El año pasado, para viajar menos, entregué una consultoría premium con un solo encuentro presencial en vez de dos. Las horas eran idénticas; el resto se repartió en Zoom. Fue un error, y me costó entender por qué, porque en la planilla no se veía. Lo conté en LinkedIn.
No era la cantidad de horas. Era cómo se consumen. Un bloque presencial largo no compite con nada: si nos vemos, nos vemos. Un Zoom compite con la agenda entera del otro, y esa hora arranca pidiendo permiso. El entregable no son las horas. Es la atención concentrada.
Para un grupo vale lo mismo. Preguntá cuántos encuentros son presenciales y cuánto dura cada bloque. Lo mejor es que ofrezcan las dos modalidades, no que te impongan la que le conviene al que organiza.
Criterio 4: ¿cómo se entra?
Fijate cómo se entra, porque eso define quién va a estar sentado al lado tuyo. Hay dos modelos. Uno es abierto: pagás y entrás. El otro es curado: alguien revisa que encajes antes de dejarte pasar. Ninguno es mejor en abstracto. El abierto es más rápido y más fácil de llenar; el curado es más lento, pero sube la probabilidad de que la mesa esté pareja.
Lo que no querés es pagar caro por una mesa dispareja. Si el único filtro es la tarjeta, la calidad de la sala depende de la suerte. Preguntá qué filtro usan para dejar entrar a alguien nuevo.
Criterio 5: ¿qué pasa entre encuentros?
Mirá qué pasa los días en que no hay reunión, porque ahí se juega casi todo. Un grupo que solo existe el día del encuentro es un evento, no un grupo. Entre encuentro y encuentro necesitás seguimiento: alguien que te pregunte si hiciste lo que dijiste que ibas a hacer.
Eso es accountability, y es la diferencia entre salir inspirado y volver cambiado. Preguntá cómo es el contacto entre reuniones. ¿Hay grupos chicos? ¿Alguien hace seguimiento de tus compromisos? ¿O cada uno se arregla solo hasta la próxima fecha? La respuesta te dice si estás comprando una comunidad o una agenda de eventos.
Criterio 6: ¿el precio es coherente con la propuesta?
El precio tiene que contar la misma historia que la propuesta. Louis Vuitton vende caro, Walmart vende barato, y los dos ganan. El que pierde es el que quiere ser los dos a la vez. Un grupo premium con descuento permanente cuenta otra historia de la que dice contar.
No se trata de caro o barato. Las dos cosas funcionan. Lo que no funciona es mezclar. Si una mesa se vende como la sala de los que más facturan, pero vive ofreciendo descuentos para llenar el mes, algo no cierra. El que paga premium se siente estafado por el descuento, y el que busca precio nunca va a pagar el lujo. Mirá que el precio y la promesa digan lo mismo antes de poner la tarjeta.
¿Red global con capítulos locales o comunidad de tu región?
Depende de qué busques: alcance y método, o cercanía y contexto. Las redes globales con capítulos locales te dan una estructura armada y gente de afuera de tu burbuja. Soy miembro de EO, así que conozco ese modelo desde adentro. Las comunidades de tu región te dan algo distinto: los mismos impuestos, los mismos clientes y los mismos problemas para contratar en tu país.
Ninguna gana siempre. Si tu desafío es método y ambición, una red grande suma. Si tu desafío es ejecución en tu mercado, la cercanía pesa más. Podés estar en las dos; solo tené claro qué te da cada una.
Ocho preguntas para hacerle a cualquier grupo antes de pagar
- ¿En qué etapa está la mayoría de la mesa: validando o escalando?
- ¿Quién de la sala está creciendo más rápido hoy, no quién es más grande?
- ¿Cuántos encuentros son presenciales y cuánto dura cada bloque?
- ¿Ofrecen modalidad presencial y online, o me imponen una?
- ¿Qué filtro usan para dejar entrar a alguien nuevo?
- ¿Qué pasa entre encuentros? ¿Alguien hace seguimiento de mis compromisos?
- ¿El precio es coherente con la promesa, o el grupo vive de descuentos?
- ¿Qué pasa si entro y me doy cuenta de que la mesa no es para mí?
Si un grupo responde las ocho sin esquivar ninguna, ya sabés más de él que de la mayoría. Si esquiva varias, también.
Elegí con estos criterios y vas a descartar rápido lo que no es para vos. Si querés seguir, tengo guías para crecer si ya facturás y estás estancado, elegir un consultor de IA y más temas de dueños de negocio; lo que hago está en juanmartitegui.com.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un mastermind?
Un grupo chico de pares que comparten números, decisiones y problemas sin pose. No es coaching ni consultoría: es la mesa donde el que va adelante tuyo te muestra el atajo y el que viene atrás te recuerda por qué arrancaste.
¿Conviene una red global o una comunidad local?
Depende de tu desafío. La red global te da un método armado y gente de afuera de tu mercado; la comunidad local te da contexto y los mismos problemas que tenés vos. Las dos sirven, y podés combinarlas: elegí según si lo que te traba es el método o la ejecución en tu país.
¿A quién conviene tener de referencia en el grupo?
Al que tiene el growth rate más alto, no al más grande. Lo grande ya tiene una marca que explica sus resultados; lo que crece rápido te muestra un mecanismo que todavía podés copiar, porque funciona porque funciona.
¿Un grupo caro es mejor?
No necesariamente. Caro y barato funcionan; lo que no funciona es mezclar. Mirá que el precio sea coherente con la propuesta: un grupo premium que vive de descuentos cuenta otra historia de la que dice contar.